Tú lloras por mí yo suspiro por él. El amor es como un vendaval viene y va, viene y va atraviesa montañas valles y mares juega con los sentimientos de los demás. El amor no se compra no se pide, no se da es esencia pura por el que se llega a matar. El amor es dolor un dolor tan especial que quien lo siente no quiere parar. Tú me quieres, me amas yo te ignoro, te olvido. me muero por él y para él no existo.
Eres mi hechicero. Cuando estoy contigo me olvido de todo y soy feliz. Me hablas, me miras y toda mi tristeza se desvanece. Me hechizas día a día me invitas a quererte y yo me entrego sin reservas dichosa de tenerte. Te quiero, lo sé, lo sabes. No concibo mi vida lejos de ti, de tus palabras, de tu risa. Eres mi hechicero y me hechizas día tras día.
¿Soy culpable de amarte? No puedo controlar mis sentimientos. Y no soy culpable de sentir esto por ti. Te quiero, te amo con un cariño sincero sin límites. No pongo las normas en el corazón de nadie sólo sé que te amo y que me gusta amarte.
Apoyada en cualquier esquina vigilo tu casa, tu vida controlo tus idas, tus venidas observo tus entradas, tus salidas. Me pongo hermosa me hago la encontradiza. Pero nada de lo que hago consigue que me descubras. Nuestros encuentros son ¿casuales? nuestras charlas ¿triviales? nuestros sentimientos ¿banales? Espero y espero entre feliz y deprimida te busco y me esquivas te hablo y me olvidas. Y aquí sigo apoyada en la esquina esperando una mirada anhelando una sonrisa.
Deshojando margaritas pasan descuidadas las horas. ¿Me quiere, no me quiere? Deshojando margaritas el tiempo transita brevemente esperando tu retorno con desesperación latente. Pero tú no regresas ni me llamas, ni me sientes y mi margarita muere aguardándote. Con la mano en el pecho siento los latidos de un corazón inerte. y me pregunto llorosa ¿ donde estás, donde te metes? Deshojando margaritas pasan descuidadas las horas preguntando, indecisa: ¿me adora, no me adora?
Me dijiste ven y mis pies volaron a tu encuentro mi corazón se desbocó cual caballo saliendo de su encierro que puede, al fin mover sus crines al viento. Me dijiste ven y mi cuerpo vibró de entusiasmo corrí a refugiarme en tus brazos hambrienta de ti, de tu aliento. Me dijiste para y mi corazón se detuvo en seco mi alegría perdió su encanto y una lágrima inexperta salió de unos ojos rebosantes de miedo. Doblé la esquina sin mirar atrás sin demostrarte ni alegría ni tristeza herida en mi orgullo interno y sabiendo que el final estaba cerca porque yo… sin ti… me muero.
Rompen las cadenas del silencio los llantos rotos las mejillas arreboladas por el miedo y la impotencia de saber que todo se perdió. Rompen las cadenas del equilibrio el óbito y los golpes la indiferencia ante los otros y el saber que nada volverá. Rompen las cadenas de la unión la separación ante el conjunto imaginando que toda lucha carece de fundamento. Llueve llanto, pánico, desolación llueve sangre, angustia, dolor. Llora el alma Llora Dios.